Lucha contra la aftosa en Colombia: ¿Reivindicación de los ganaderos o arma política?

ricardo sanchez rondon

Ricardo Sánchez Rondón*

La polarización de la política en Colombia representa una amenaza si los ganaderos permitimos que logros importantes, como los avances contra la aftosa, logrados con nuestros esfuerzos, nuestros recursos y con aportes de nuestras organizaciones, se politicen para volverse un trofeo para una u otra de las facciones que por cualquier motivo mezquino o político tengan algún interés. 

Un paso inicial en este sentido, que no debemos escalar, es la perversión en el lenguaje, la degradación en el uso de la información y la tergiversación de los hechos para crear también una postverdad, falsa, para la ganadería.

Las expresiones más nocivas de lo que afirmamos es que en un breve lapso, los gremios que legítimamente aspiramos a administrar los recursos del Fondo Nacional del Ganado, hemos empezado a ser estigmatizados ante la opinión calificada de nuestros afiliados, en forma que raya con lo ilícito.

Eventos de tanto prestigio, tradicionales, como Agroexpo, han sido demonizados por culminar, de manera exitosa sus metas, con los consiguientes beneficios para la ganadería. Esta “campaña negra” se extiende hasta la distorsión de hechos de la ganadería y llevarlos al terreno de lo político. 

Así, la irrupción de focos aftosos en la frontera, ocurridos ante la intensificación del contrabando desde Venezuela y la movilización masiva de población procedente de este país, se interpretan como resultado “equivocado” de haber asignado la responsabilidad de la campaña antiaftosa a quienes corresponde: A las organizaciones ganaderas regionales de base que desde hace años la ejecutan, y a las entidades estatales a cargo de la sanidad del país, más que a una entidad con intereses de protagonismo. A la vez niega el desafío que supone Colombia la catástrofe humanitaria del vecino país, con sus implicaciones de redefinir y adoptar nuevas estrategias para hacerle frente también en materia sanitaria y de abastecimiento. 

Un acervo valioso para los ganaderos, la información, también viene siendo objeto de polarización y de una amplia distorsión. Así, los impactos negativos que naturalmente traen la declaratoria de focos aftosos, como ocurrieron en el 2008, en el 2004 y en tantos otros años, de repente se tornan catastróficos y sin consideración alguna para con los mismos intereses de los ganaderos; se pregonan ante escenarios internacionales, magnificando sus efectos e invitando a nuestros posibles clientes internacionales a no comprar nuestros productos: Los intereses personales se sobreponen a los de nuestro sector.

Podemos multiplicar muchos más los ejemplos: La estacionalidad que trae la abundancia en la oferta de la leche, como tradicionalmente ocurre en el segundo semestre del año, junto con una menor tasa de crecimiento de la economía que incide en una menor demanda, se interpreta como evidencia de la “destrucción” a que está condenada la ganadería nacional. 

Al igual  que en un caso reciente, es hora de decir: ¡No más! y de pedir tanto a la prensa como a los ganaderos el ejercicio del escrutinio crítico e inteligente frente a la nueva servidumbre que se nos quiere imponer.
*Abogado, Presidente de la Junta Directiva de la Unión Nacional de Asociaciones Ganaderas Colombianas, Unaga.NOTA: Las opiniones reflejadas en este artículo son responsabilidad del autor y no reflejan, identifican o relacionan a SIN EDITAR frente a los temas expuestos.