Exorcismo para La Heroica: El mejor regalo del Papa Francisco

Óscar Eduardo Borja Santofimio*

Ser destino de la visita de su Santidad a Colombia, más que un privilegio para Cartagena es una salvación para una ciudad que se consume en el pecado, en el homicidio, mientras sus recursos son saqueados por una administración corrupta, corrompida y descarada.

Por mandato constitucional, los ciudadanos tenemos la obligación de respetar la Ley, la Constitución y a las autoridades. Pareciera que las autoridades no tuvieran la misma obligación o que este mandato tuviera una excepción. Reitero que pasamos del Estado Social de Derecho, al Estado Criminal del Cohecho.

Es tan normal escuchar en las noticias locales y nacionales que capturan fiscales, policías, alcaldes, contralores, por corruptos. Llegar a un cargo de elección popular implica el deber de convertirse en corrupto si como mecanismo de elección el aspirante se hipotecó o endeudó para poder dar la contienda electoral.

Con un sueldo de funcionario no se puede vivir ni pagar las deudas adquiridas durante una campaña política.  Es el lucro, la avaricia desbocada, el elemento que sustenta la aspiración a ser elegido; el botín son los contratos y las entidades que administran el presupuesto.

Las acusaciones por la elección irregular de la Contralora Distrital son una gota de agua en el océano de irregularidades cometidas por Manolo Duque. Se deben revisar uno a uno los contratos adjudicados desde el comienzo de la administración. ¿Por qué razón tendría que manipular la administración la elección de quien me controla fiscalmente, si no tengo rabo de paja?

Los beneficios económicos para quien adjudica contratos a dedo y sus secuaces pueden arrojar sorpresas y superar los cuarenta mil millones de pesos adjudicados en irregular forma, con fundaciones que aparecen de la nada, que la Dian debe entrar a investigar de manera inmediata. El Distrito de Cartagena ha sido saqueado en las narices de los colombianos, incluyendo la respingada nariz del presidente Juan Manuel Santos.

La moralidad administrativa ha sido pisoteada, ojalá se dé pronto la visita de su Santidad para que ore por nuestra Cartagena, exorcice a nuestro “Corralito”, y lo libere de los engendros de la corrupción del crimen.  Este acto de expulsión de demonios debe dirigirse contra todos los sectores del poder. Debe ser contra las autoridades distritales, administrativas, judiciales, de policía, incluyendo a sectores privados, hoteles, industriales.

La posesión demoniaca local no conoce ni distingue entre clases sociales. Están tan poseídos del demonio de la corrupción y del crimen, desde los más adinerados hasta los que viven del día.

Que la visita papal nos libere de los corruptos, o que el mismísimo Demonio venga y escoja entre los suyos, porque “La Fantástica” está poseída por más de mil demonios y nadie quiere hacer nada para liberarnos de sus garras.  

*Abogado especializado en Derecho Constitucional y Procesal de la Universidad Libre. Fundador de la firma Borja Asociados.
NOTA: Las opiniones reflejadas en este artículo son responsabilidad del autor y no reflejan, identifican o relacionan a SIN EDITAR frente a los temas expuestos.