¿Por qué José Julián y Manolo querían apoderarse de la Contraloría?

Oscar Eduardo Borja Santofimio*
La Contraloría es el máximo órgano de control fiscal del Estado. Como máximo órgano de control, tiene el deber de garantizar el buen uso de los recursos y bienes públicos.

Por mandato constitucional, su artículo 267 establece que: "El control fiscal es una función pública que ejercerá la Contraloría General de la República, la cual vigila la gestión fiscal de la administración y de los particulares o entidades que manejan fondos o bienes de la Nación".

El ejercicio del control fiscal a la gestión pública puede ser previo y perceptivo, posterior y selectivo. No obstante, sin perjuicio de la aplicación de un control de advertencia o de prevención, para que el administrador público pueda conocer en tiempo real las inconsistencias detectadas por la Contraloría, pudiendo poner en práctica mecanismos de corrección, encaminadas al cuidado y buen manejo de los bienes del estado a su cargo.

Esta gestión de control ejercida por la Controlaría General y las Contralorías Territoriales está sometida al control de la Auditoría General de la República, entidad por mandato constitucional (según el artículo 274). La Auditoría General de la República es un organismo de vigilancia de la gestión fiscal, dotado de autonomía jurídica, administrativa, contractual y presupuestal, el cual está a cargo del Auditor.

Le corresponde a la Auditoría General de la República ejercer la vigilancia de la gestión fiscal de la Contraloría General de la República y de las contralorías departamentales.

Por las funciones de la Contraloría Distrital de Cartagena, se hizo necesario que el alcalde Manuel Vicente Duque y su primo hermano José Julián organizaran una criminal estrategia que les permitiera manipular la elección de la Contralora Distrital y nombrar en ese cargo a quien pudieran a su antojo.

Al tener el control de quien los controlaría fiscalmente, los recursos del Distrito serían vulnerables y fácilmente devastados, utilizarían las OPS y a través de la figura de contracción directa, serían repartidos los dineros del Distrito entre el alcalde Manuel Vicente Duque Vásquez y su queridísimo primo José Julián (hoy privados de la libertad y detenidos en centro penitenciario). Repartición que harían con sus secuaces concejales, secretarios de despacho y todo aquel que aceptara formar parte de la orquesta criminal que se dedicaría a concertar las melodías y odas alusivas al enriquecimiento ilícito, celebración indebida de contratos adjudicaciones de contratación directa.

Por lo anterior, debiera el Auditor General de la Nación, en ejercicio de sus funciones constitucionales realizar una “Mega Auditoría”, a las finanzas del Distrito de Cartagena, y a todos los contratos celebrados, durante el Gobierno de Duque. Los hallazgos harán que los delitos imputados a José Julián y sus obedientes colaboradores hasta el momento, parezcan una gota de agua en el inmenso mar de la corrupción que inunda la Alcaldía de Cartagena.

*Abogado especializado en Derecho Constitucional y Procesal de la Universidad Libre. Fundador de la firma Borja Asociados.
NOTA: Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad del autor y no reflejan, identifican o relacionan a SIN EDITAR frente a los temas expuestos.