Gobernando para las próximas generaciones

César Leonardo Picón Arciniegas*

Las decisiones de un gobernante influyen de manera determinante en el futuro de la sociedad, de ahí la importancia de sus valores, la visión de desarrollo, el nivel de participación ciudadana y, sobre todo, el carácter que tenga para impulsar reformas que transformen el presente y tengan efectos en las generaciones futuras. 

Como eso es difícil, algunos optan por engolosinar las comunidades con cuestiones triviales, con el fin de aparentar bondad y ganarse unos efímeros aplausos, eso es gobernar para las próximas elecciones.
Lo difícil, por el contrario, es hacer ese esfuerzo superior, tomar decisiones impopulares, invertir en lo que todos le “sacan el cuerpo”, impactar lo verdaderamente necesario.
El Gobierno de Ibagué tiene clara la meta: Sentar las bases para construir una ciudad sostenible, verde, incluyente, productiva y en paz. Sólo alguien que sabe lo que verdaderamente necesita la ciudad se le mide a invertir el presupuesto en una infraestructura que el grueso de la gente no va a ver (acueducto, alcantarillado, plantas de tratamiento de aguas residuales), en comprar predios en lejanas montañas con fines de conservación, en transformar las instituciones educativas para que los niños y niñas de colegios públicos también puedan ser privilegiados con jornadas escolares completas que les garantice una mejor formación para la vida, y en tratar de mejorar la nefasta atención en salud que reciben las clases menos favorecidas.
La educación es el instrumento más poderoso para combatir la pobreza. Ibagué, con la más grande inversión en infraestructura educativa de la historia (240 mil millones), le apuesta a implementar la Jornada Única Escolar (todo el día) con la que se espera que los estudiantes de instituciones públicas puedan mejorar su formación académica y así encarar con mayores competencias el futuro lleno de retos que les espera; la buena educación no debe seguir siendo un privilegio exclusivo de los estratos altos.
Terminar el acueducto complementario que traerá agua desde el Río Cocora, ampliar la bocatoma sobre la quebrada Cay, mejorar la bocatoma Combeima y habilitar nuevas fuentes, permitirá dotar la ciudad de un acueducto que soporte el crecimiento para los próximos 50 años, aspecto clave para garantizar la calidad de vida y el desarrollo económico.
Como a nivel ambiental no es suficiente con haber promovido la prohibición de la minería contaminante, el Municipio en conjunto con otras entidades viene haciendo cuantiosas inversiones para adquirir predios de alto valor ambiental y destinarlos a la conservación. Allí se desarrollarán proyectos de turismo de naturaleza para asegurar el no desplazamiento de las comunidades y hacer un aprovechamiento sostenible de la gran riqueza ambiental que tiene la ciudad. Así abandonaremos el comportamiento depredador y avanzaremos en un mejor relacionamiento con la naturaleza.
La atención en salud en Colombia sigue siendo la necesidad más insatisfecha, especialmente para los pobres. Esta Alcaldía decidió mitigar semejante injusticia, más de 15 mil millones por año se están invirtiendo en el Modelo Integral de Atención en Salud (MIAS), que ya puso a funcionar 20 puestos de salud rurales (hasta el 2015 cerrados), y está fortaleciendo los hospitales a cargo del Municipio para crear unidades especializadas como la materno-infantil, adultos mayores y psiquiatría. Casi nadie invierte en esto, pero hay que entender que una población sana es más productiva y feliz.
Este Gobierno está cambiando el futuro de esta ciudad, los resultados no sólo los veremos nosotros, también las generaciones venideras.

*Secretario de Desarrollo Rural y Medio Ambiente de la Alcaldía de Ibagué.
NOTA: Las opiniones reflejadas en este artículo son responsabilidad del autor y no reflejan, identifican o relacionan a SIN EDITAR frente a los temas expuestos.