Abogados "fleteros" de pensiones

OSCAR EDUARDO BORJA SANTOFIMIO*

Después de trabajar durante más del tiempo necesario para recibirla, un curtido hombre de 78 años, con un marcapasos en el pecho, sufre la angustia y zozobra para acceder a la pensión a la que tiene legal derecho.

Terminada la ardua labor de reunir los documentos, someterse a largas filas y cumplir rigurosamente en exceso con más de una docena de requisitos, fue abordado por una "organización de abogados" que le ofreció realizar el trámite para el pago de la tan anhelada pensión, con argumentos como que si ellos no se ponían al frente de la reclamación el Fondo Territorial De Pensiones encargado de otorgar el derecho no le reconocería nada, porque ya ellos tenían todo arreglado... y el "doctor" había sido director de dicha entidad. 

Ante tal afirmación y constreñimiento no había nada que hacer, y para no repetir la historia de la novela de Gabriel García Márquez, "El Coronel No Tiene Quién Le Escriba", el desesperado hombre otorgó poder a los "amables" abogados, que se ofrecieron a tramitar ante la entidad estatal el pago de la pensión bajo la promesa de que esta se lograría en un tiempo récord, y por la misma plata que le cobraría cualquier abogado.

La resolución por medio de la cual se le reconocieron los derechos a la pensión al enfermo hombre, por fin llegó. La alegría fue tan grande al poner fin a la espera, a horas de fila, meses de búsqueda de documentos y certificados. Todo esto quedaba en el pasado. La gratitud que sentía hacia esos abogados era tan grande como la alegría que producía el pensar en recibir la pensión, y el retroactivo.

No duró mucho este maravilloso momento; todo terminó cuando recibió la noticia que el valor de los honorarios era del 80% del monto a recibir. Ante la manifestación de inconformismo, por parte del anciano, el jefe de la oficina le decía: "Usted firmó una autorización y ese es el valor de nuestros honorarios".

No puedo creer que un grupo de abogados pase el umbral del litigio al fleteo. El descaro es tan grande: Es un mal que le hacen a nuestra amada profesión de abogado, transgrediendo el juramento que se hizo un día en una ceremonia de grado, de respetar la Ley.
No tiene perdón de Dios quien le hace esto a un adulto mayor, con 78 años de edad y en delicado estado de salud. La justicia les llegará.

De este grupo de "fleteros con toga" se destaca como autor intelectual un personaje que ya perdió su curul en un Concejo Distrital por un juicio fiscal que se le adelantó, precisamente, cuando dirigía la entidad encargada de otorgar las pensiones. Que el Creador no los perdone, y que el peso de la justicia los ponga tras las rejas. Si son abogados, no pueden ser fleteros.

Al cierre del presente artículo, al pensionado no le han pagado su dinero, y han pasado ya varios meses desde que  los abogados le "fletearon" la platica.

*Abogado especializado en Derecho Constitucional y Procesal de la Universidad Libre. Fundador de la firma Borja Asociados.
NOTA: Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad del autor y no reflejan, identifican o relacionan a SIN EDITAR frente a los temas expuestos.